TAILANDIA HISTORIA

La historia de Tailandia se ha construido en un territorio atravesado durante siglos por migraciones, rutas comerciales, reinos y encuentros culturales entre el Sudeste Asiático, China, India y el océano Índico. Mucho antes de la formación del Estado tailandés, diferentes pueblos y centros de poder ocuparon sus regiones. Sukhothai, Ayutthaya y posteriormente Bangkok articularon nuevas formas políticas, mientras el budismo, las migraciones y los intercambios comerciales configuraban una sociedad mucho más diversa de lo que su relato nacional suele sugerir.

Mapa de Tailandia

ANTES DEL
SIGLO XIII

Pueblos, ciudades y primeros reinos

Antes de la aparición de los grandes reinos tai, el territorio estuvo conectado con múltiples culturas del Sudeste Asiático a través del comercio, la religión y las migraciones.

Imagen · arte Dvaravati / antigua Tailandia

Primeras sociedades históricas del territorio.

Antes de Tailandia

Las fronteras de la Tailandia contemporánea no reflejan la compleja geografía política que caracterizó durante siglos al Sudeste Asiático continental.

En diferentes regiones del actual territorio tailandés se desarrollaron ciudades y redes políticas vinculadas a culturas mon, jemeres y malayas, entre otras.

Entre aproximadamente los siglos VI y XI, diversos centros asociados a la cultura Dvaravati florecieron especialmente en la región central. El budismo tuvo una presencia fundamental en su producción artística y religiosa.

El Imperio jemer ejerció asimismo una importante influencia sobre diferentes zonas del territorio. Templos y restos arquitectónicos conservados en el actual noreste de Tailandia testimonian estas conexiones.

Las poblaciones de lenguas tai fueron asentándose progresivamente en distintas regiones del Sudeste Asiático, formando nuevos centros de poder que transformarían el mapa político durante los siglos posteriores.

c. 1238
— 1438

El reino de Sukhothai

Sukhothai se convirtió en uno de los primeros grandes centros políticos tai y posteriormente ocuparía un lugar fundamental en la construcción de la historia nacional tailandesa.

Imagen · Parque Histórico de Sukhothai

Sukhothai · siglos XIII–XV.

El nacimiento de un relato nacional

Durante el siglo XIII, Sukhothai emergió como uno de los principales centros de poder tai en el norte de la llanura central.

El reinado de Ramkhamhaeng ocupa un lugar especialmente importante en la memoria histórica del país. Tradicionalmente se le atribuye la expansión del reino y el desarrollo de una primera forma de escritura tailandesa.

El budismo theravada adquirió una importancia creciente y se convirtió en uno de los elementos fundamentales de la cultura política y artística de la región.

Sukhothai es presentado con frecuencia como el «primer reino tailandés». Sin embargo, esta interpretación forma parte también de una construcción historiográfica posterior: el territorio continuaba compuesto por múltiples reinos, pueblos y centros de poder.

Durante los siglos XIV y XV, Sukhothai perdió progresivamente autonomía frente al creciente poder de Ayutthaya.

1351
— 1767

Ayutthaya: un reino cosmopolita

Durante más de cuatro siglos, Ayutthaya se convirtió en uno de los grandes centros políticos y comerciales del Sudeste Asiático.

Imagen · ruinas de Ayutthaya

Ayutthaya · antigua capital del reino.

Una ciudad conectada con el mundo

Fundada en 1351, Ayutthaya creció hasta convertirse en el centro de un poderoso reino que dominó buena parte de la llanura central y extendió su influencia sobre regiones vecinas.

Su posición dentro de las redes marítimas y fluviales convirtió la ciudad en un importante centro internacional de comercio.

Comerciantes y comunidades procedentes de China, Japón, Persia, India, el mundo malayo y posteriormente diferentes países europeos vivieron o comerciaron en Ayutthaya.

La corte incorporó influencias culturales procedentes de diferentes tradiciones, mientras el budismo theravada continuó ocupando un lugar central en la legitimación del poder real.

Ayutthaya mantuvo también relaciones de guerra, alianza y competencia con otros poderes regionales, especialmente con los reinos birmanos.

En 1767, un ejército birmano conquistó y destruyó la capital, poniendo fin al reino de Ayutthaya.

1767
— 1782

Thonburi y la reconstrucción del reino

Tras la destrucción de Ayutthaya, el rey Taksin reunificó buena parte del antiguo territorio y estableció una nueva capital en Thonburi.

Imagen · Thonburi / rey Taksin

Thonburi · segunda mitad del siglo XVIII.

Después de Ayutthaya

La caída de Ayutthaya no supuso la desaparición inmediata de sus estructuras políticas. Diferentes poderes regionales compitieron por controlar el territorio.

Taksin consiguió reunificar gran parte de estas regiones y estableció su capital en Thonburi, situada junto al río Chao Phraya, frente a la actual Bangkok.

Durante su breve reinado se reconstruyeron redes comerciales y políticas y se restablecieron relaciones con China y otros territorios del Sudeste Asiático.

En 1782, Taksin fue depuesto. El general Chao Phraya Chakri accedió al trono como Rama I e inició una nueva dinastía que continúa reinando en Tailandia.

1782
— 1851

Bangkok y la dinastía Chakri

La nueva capital de Bangkok se convirtió en el centro de un reino que reconstruyó la herencia de Ayutthaya y consolidó una nueva estructura política.

Imagen · Gran Palacio / Bangkok

Bangkok · comienzos de la dinastía Chakri.

Una nueva capital

En 1782, Rama I trasladó la capital a la orilla oriental del río Chao Phraya, estableciendo el centro de la actual Bangkok.

La nueva corte trató de reconstruir instituciones, tradiciones religiosas y formas culturales vinculadas al antiguo reino de Ayutthaya.

Se construyeron el Gran Palacio, el Wat Phra Kaew y numerosos templos que contribuyeron a definir el paisaje simbólico de la nueva capital.

La sociedad del reino era profundamente diversa. Las migraciones chinas adquirieron una importancia creciente en el comercio y la vida urbana, mientras distintas poblaciones lao, mon, jemeres y malayas formaban parte de los territorios controlados o subordinados a Bangkok.

1851
— 1932

Siam frente al imperialismo

Mientras las potencias europeas colonizaban el Sudeste Asiático, la monarquía siamesa impulsó profundas reformas para preservar su autonomía política.

Imagen · Siam / Bangkok siglo XIX

Siam durante el periodo de modernización.

No colonizada, pero sí atravesada por el colonialismo

Durante el siglo XIX, Siam quedó situado entre los territorios controlados por el Imperio británico y la expansión colonial francesa en Indochina.

Los reinados de Mongkut —Rama IV— y especialmente Chulalongkorn —Rama V— impulsaron importantes reformas administrativas, militares, educativas y legales.

La esclavitud y diferentes formas de servidumbre fueron abolidas progresivamente, mientras el poder se centralizaba cada vez más en Bangkok.

Siam evitó convertirse formalmente en una colonia europea, pero tuvo que aceptar tratados desiguales y realizar importantes concesiones territoriales frente a Gran Bretaña y Francia.

La formación de fronteras modernas transformó también antiguas relaciones regionales. Territorios y comunidades que anteriormente habían mantenido vínculos políticos flexibles quedaron progresivamente incorporados a Estados con límites territoriales definidos.

Por tanto, la ausencia de colonización formal no significa que Siam permaneciera fuera del sistema imperial que estaba transformando el Sudeste Asiático.

1932
— 1945

Revolución, nacionalismo y guerra

La revolución de 1932 puso fin a la monarquía absoluta y abrió una etapa de profundas transformaciones políticas y nacionalistas.

Imagen · revolución siamesa / Bangkok · 1932

Transformación política de Siam · década de 1930.

De Siam a Tailandia

En junio de 1932, un grupo de militares y civiles conocido como Khana Ratsadon o Partido del Pueblo impulsó una revolución que puso fin a la monarquía absoluta.

La institución monárquica continuó existiendo, pero dentro de un nuevo sistema constitucional. Las décadas posteriores estuvieron marcadas por la creciente influencia de las fuerzas armadas.

Durante el gobierno de Plaek Phibunsongkhram se promovió un intenso proyecto nacionalista orientado a construir una identidad tailandesa moderna y homogénea.

En 1939, Siam pasó oficialmente a denominarse Tailandia. Las políticas de homogeneización cultural afectaron especialmente a comunidades con identidades lingüísticas y culturales propias.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Tailandia quedó aliada con Japón, aunque dentro del país existió también el movimiento de resistencia Seri Thai.

1945
— 1992

Guerra Fría, dictaduras y movimientos sociales

El ejército adquirió un enorme peso político mientras Tailandia se convertía en un aliado estratégico de Estados Unidos durante la Guerra Fría.

Imagen · Bangkok / protestas estudiantiles

Tailandia durante la segunda mitad del siglo XX.

Entre autoritarismo y democracia

Tras la Segunda Guerra Mundial, Tailandia quedó profundamente integrada en el contexto geopolítico de la Guerra Fría.

Su alianza con Estados Unidos adquirió especial importancia durante las guerras de Indochina. Bases militares estadounidenses operaron desde territorio tailandés durante la guerra de Vietnam.

Al mismo tiempo, diferentes gobiernos militares utilizaron el anticomunismo para justificar la represión de opositores y movimientos sociales.

Durante las décadas de 1960 y 1970, la urbanización y la expansión universitaria favorecieron la aparición de nuevos movimientos estudiantiles y democráticos.

En octubre de 1973, grandes movilizaciones contribuyeron a la caída de la dictadura militar. Sin embargo, tres años después, la violencia contra estudiantes en la Universidad Thammasat marcó uno de los episodios más traumáticos de la historia política reciente.

Las protestas de 1992 contra un gobierno de origen militar volvieron a mostrar las profundas tensiones entre poder castrense, monarquía, sociedad civil y democracia.

1992
— HOY

Tailandia contemporánea

Crecimiento económico, golpes de Estado, movimientos democráticos, desigualdades regionales y debates sobre identidad atraviesan la Tailandia contemporánea.

Imagen · Bangkok contemporáneo

Tailandia contemporánea.

Una sociedad en transformación

Desde finales del siglo XX, Tailandia ha experimentado una intensa transformación económica y social, acompañada por una rápida urbanización y el crecimiento de Bangkok como gran metrópolis regional.

Sin embargo, su trayectoria política ha continuado marcada por la intervención de las fuerzas armadas y por sucesivas crisis entre gobiernos electos, instituciones militares, monarquía y movimientos sociales.

Los golpes militares de 2006 y 2014 constituyeron dos momentos especialmente significativos de esta inestabilidad política.

Durante los últimos años, nuevas generaciones de activistas han reclamado reformas democráticas y han abierto debates anteriormente muy restringidos sobre las instituciones y la distribución del poder.

La imagen internacional de Tailandia como destino turístico puede ocultar además una sociedad profundamente diversa. Comunidades de origen chino, pueblos de las regiones montañosas, poblaciones lao-isán, malayo-musulmanas del sur y trabajadores migrantes procedentes de países vecinos forman parte de la realidad social del país.

Especialmente en las provincias meridionales de Pattani, Yala y Narathiwat, la relación entre identidad malaya, islam, centralización estatal y violencia continúa siendo una cuestión fundamental para comprender el presente.

Tailandia es así el resultado de siglos de intercambios y desplazamientos, pero también de un largo proceso de construcción de una identidad nacional que no siempre ha reflejado toda la diversidad de su territorio.

MAPA · PUEBLOS, LENGUAS E IDENTIDADES

Un territorio,
muchas identidades

Tailandia no puede comprenderse únicamente a través de la identidad «thai» construida por el Estado moderno. Comunidades lao-isán, malayo-musulmanas, karén, hmong, akha, lahu, lisu, mien y otros pueblos de las regiones montañosas, junto con una importante población de ascendencia china y comunidades migrantes, forman parte de la diversidad histórica y cultural del territorio.

Pueblos y minorías →